De Washington viene un barco cargado de aranceles: la papa caliente para la diplomacia comercial
La competitividad empresarial, el comercio y consumidores serían los quemados.
03 de Abril de 2025
Juan Carlos Portilla
Profesor de Derecho Internacional de la Universidad de la Sabana
Introducción:
El presidente Trump ha reemplazado a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y ha creado un nuevo régimen universal de aranceles al comercio exterior. Definitivamente, la OMC y el multilateralismo comercial quedan en estado de coma permanente y de pronto no volverán a respirar en el futuro. Como ya sabrán los lectores, el gobierno Trump reveló los aranceles más amplios en la historia de la diplomacia comercial moderna en una ceremonia en la Casa Blanca. Anunció que impondría un arancel del 10 % a todos sus socios comerciales, que incluye a Colombia, así como aranceles “recíprocos” de dos dígitos a docenas de otros países que, según Washington, han tratado injustamente a EE UU. Los aranceles se aplicarán a más de 100 socios comerciales, entre ellos, la Unión Europea, China, el Reino Unido, India y Colombia.
Algunos de los aranceles más elevados de Trump se aplican a los aliados de EE UU, incluyendo un arancel del 20 % a las importaciones de la Unión Europea y un arancel del 24 % a los productos de Japón. India enfrentará un arancel del 26 % a sus exportaciones a EE UU. Estas cifras incluyen el arancel base del 10 %. Los nuevos aranceles no se aplicarán a productos que el gobierno Trump ya ha gravado, como el acero, el aluminio, los vehículos y sus partes. La energía y otros minerales no disponibles en EE UU también quedarán excluidos de este nuevo régimen arancelario universal.
¿Cual es el motivo detrás de esta jugada arancelaria?
La Casa Blanca afirmó que las prácticas comerciales perniciosas de otros países habían generado grandes y persistentes déficits comerciales para EE UU, y que otros productos, como la madera, el cobre, los semiconductores, los productos farmacéuticos y los minerales críticos, podrían enfrentar aranceles adicionales. Washington también emitió una advertencia temprana a los países que han amenazado con imponer aranceles de represalia contra EE UU.
Efectos colaterales de corto plazo: reacción de los mercados
Wall Street se tambaleó tras el anuncio de los aranceles por parte de Trump, y las primeras reacciones del mercado apuntaron a una nueva caída de la bolsa y un debilitamiento del dólar. Los futuros del S&P 500, que permiten a los inversores operar fuera del horario bursátil habitual, cayeron casi un 2 %, anulando la ganancia del día del 0,7 %.
El bilateralismo comercial y los sub bloques comerciales a negociar directamente con Washington y fuera de la OMC: el futuro de la diplomacia comercial
Pensadores como Samuel Huntington argumentaban que la economía capitalista de libre mercado se había convertido en la única alternativa ideológica restante para las naciones en el mundo posterior a la Guerra Fría. Por otro lado, Francis Fukuyama argumentaba que el mundo había llegado al “fin de la historia” por el triunfo del modelo de libre mercado. Sin embargo, hoy, la OMC y su modelo multilateral para promover el libre comercio y la cooperación entre sus miembros han entrado en estado de coma indefinido. Realmente estamos volviendo al modelo de sustitución de importaciones y al dominio de la escuela realista del Derecho Internacional, en donde los países poderosos imponen sus intereses utilizando el Derecho Internacional y la política arancelaria de libre comercio.
Lo que tiene que pasar es que los países individualmente traten de negociar diplomáticamente con Trump algún tipo de excepción a ese nuevo régimen del 10 % arancelario. Petro y su ministro de comercio exterior y la misma canciller, que no habla inglés, tienen que hacer un esfuerzo gigante para entrar a negociar con Washington acudiendo al modelo bilateral. No sabemos si lo van a hacer. Pero si yo estuviera en los zapatos de ellos, es lo que yo haría ahora, fortalecer mucho la relación bilateral con EE UU y lograr la gama más amplia de excepciones a ese régimen base del 10 % a nuestros productos que se exportan hacia EE UU.
Muchos países pueden estar pensando tener esa misma aproximación: lograr y fortalecer una relación bilateral con EE UU y poder excepcionar más bienes y servicios en ese nuevo régimen arancelario universal. Otro efecto que podemos ver en el futuro cercano es el advenimiento de los sub bloques subregionales de países, pero muy pequeños. Podemos presenciar una fragmentación de foros subregionales de países, quizás un poco más amplios que los modelos de tratados de libre comercio (TLC), pero no tan gigantes y burocráticos como la OMC. Podríamos ver a los cinco países centroamericanos tratando de negociar con Trump todo tipo de excepción a los aranceles anunciados por la Casa Blanca. La Comunidad Andina de Naciones (CAN) sería un escenario ideal en estos momentos, pero con Venezuela por fuera no sabemos si los cuatro países se podrán unir en torno a esta nueva diplomacia comercial. Definitivamente, una gestión de diplomacia comercial bilateral con Washington es la vía que por ahora parece más pragmática y real. Definitivamente, es fundamental recurrir al Derecho Internacional y a la diplomacia bilateral.
Como decía para ÁMBITO JURÍDICO en días pasados, el Sistema de Solución de Controversias previsto por el TLC entre Colombia y EE UU, vigente para ambas naciones, podría ser la vía jurídica para tratar de solucionar cualquier controversia comercial y arancelaria que pueda surgir entre Colombia y EE UU. Pero, desde el punto de vista de la realidad política, creo que no sería conveniente activar cualquier controversia jurídica sobre esta nueva realidad arancelaria. De nuevo, el camino es la diplomacia bilateral, que Petro, desafortunadamente, no querrá seguir en este momento con EE UU, porque sabe que sus posturas no tienen eco en Washington.
La competitividad global empresarial también se podría afectar:
Recordemos que Michael E. Porter, de la Escuela de Negocios de Harvard, decía que las empresas logran una ventaja competitiva mediante la innovación. No sabemos si este nuevo régimen arancelario universal impulsado por Washington puede llegar a afectar la innovación empresarial y, por ende, la competitividad de los mercados a escala global y, de esa manera, el bienestar de los consumidores en todos los rincones del planeta. No tengo duda de que las empresas en un modelo de libre comercio con reglas claras aprenden a competir. Porter, recordemos, dice que los gobiernos no deben involucrarse directamente en la competencia, porque las empresas deberían impulsar la innovación de los mercados y no los gobiernos. Queda la duda, y el futuro así no lo dirá, si este nuevo régimen arancelario de Washington va afectar la competitividad empresarial y los precios finales a los consumidores a escala global. Veremos si la doctrina Trump tendrá la razón o la teoría Porter.
Conclusión
El uso de la política arancelaria que utiliza el presidente Trump para avanzar los intereses de su agenda (escuela realista de las teorías de las relaciones internacionales) contradice el multilateralismo comercial hoy por hoy en estado de coma permanente. Los principios que gobiernan la escuela realista de la política comercial son los preferidos del presidente Trump. La única salida ante esta nueva realidad diplomática comercial es el bilateralismo.
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